El rincón de lectura clásico en el centro de Madrid

En los días más fríos de invierno nos apetece pasar tiempo en casa, calentitos y en buena compañía. Esta sensación tan particular es la que ha inspirado a la famosa interiorista María Santos a diseñar el nuevo rincón de lectura en la flagship de Gancedo en Madrid.

Enamorada de las antigüedades que descubre por toda Europa, la diseñadora ha reflejado su personalidad y forma de interpretar el interiorismo en este espacio, donde se combina conceptos más clásicos del mobiliario con elementos más contemporáneos.

Una fusión de texturas

La principal inspiración de este acogedor rinconcito de lectura, escondido en la madrileña calle de Velázquez, son las casas de campo inglesas. El estilo countryside incorpora espacios llenos de riqueza visual, tejidos y muebles de diferentes épocas. Por su percepción atemporal, a la par que elegante, vuelve a estar de plena actualidad como referente decorativo del hogar.

Desde el estudio siempre buscamos crear espacios atemporales, con personalidad, donde haya piezas únicas, mezclando épocas y estilos”, explica la interiorista. “Así, para este espacio hemos traído una pequeña muestra de algunas de las piezas que tenemos en el estudio, ya que siempre estamos en una constante búsqueda de tesoros deco”.

Para dotar de calidez al espacio, la interiorista cubrió las paredes con rafia Uluru Amarillo de la colección Ethnic de Gancedo y lo combinó con una paleta de tonos calderos y verdes.

Una chaise-longue como elemento protagonista

El punto central del espacio es una chaise-longue de madera y enea ideada para sentarse a descansar. Junto a ella, a un lateral, se ha situado un biombo entelado y un elegante velador francés con sobre de mármol rosa.

Este espacio queda completado con una mesa tocinera española del siglo XIX. En este caso, continuando con este toque clásico, le acompañan un conjunto de espejos enmarcados en latón y un surtido de cerámicas, corales, libros y candelabros sobre la mesa.

Un toque de los 70 y mucha tela

El punto más inesperado del espacio son dos butacas francesas de los años 70. Fabricadas con fibra de vidrio, estos cómodos y vistosos asientos están tapizados en terciopelo verde, el necesario toque de post-modernidad en la biblioteca.

Además de mezclar épocas, la diseñadora ha optado por un uso amplio de textiles en el espacio. En el suelo una moqueta de lana blanca, tapizados en las paredes, el biombo entelado con tachuelas laterales, una cortina con cabecilla de tres pinzas y flecos de un tejido a rayas sobre lino blanco son algunos de los detalles textiles que ha escogido María Santos para vestir la biblioteca.

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